martes, 26 de noviembre de 2013

Fantasmas, Arctic Monkeys y otros menesteres

Han sido un buen par de semanas estas pasadas.

Sole y Ana tuvieron visita a la misma vez y aprovechamos para hacer muchas cosas con ellos (cumpleaños de Josu incluído). Entre ellas, echamos el rato, turisteamos un poco, hicimos hice (Penélope es una cagona) con ellos el Ghost Tour y jugamos al Munchkin, ¡por fin!.

Edimburgo es una de las ciudades europeas donde más fenómenos paranormales se registran al año (unos doscientos anuales), y yo que soy bastante escéptico, quería saber, informarme. Por ello, el Ghost Tour era una de las muchas cosas que quería hacer aquí. Se trata de una pequeña visita donde te cuentan diversas anécdotas ocurridas en Edimburgo, desde la quema de brujas, hasta las torturas varias practicadas sobre el psicópata de turno y además (aquí viene lo interesante), te enseñan unas cámaras subterráneas excavadas bajo el antiguo South bridge donde ocurrieron COSAS.

Por las cabezas de la gente aparece de todo si están sugestionados, y este sitio ciertamente es idóneo para ello. Tétrico, oscuro, húmedo, cargante... Desde luego no es ninguna maravilla arquitectónica, pero que la sugestión y el respeto te los mete en el cuerpo, eso es seguro. Nos contaron sobre apariciones y fenómenos que le ocurrían a la gente durante las visitas y hombre, te da que pensar que gente escéptica como yo, en distintas fechas y sin conocerse de nada, vean lo mismo reiteradas veces: al Mr. Boots de las narices.

Como diría un gallego, esto es como las meigas: haberlas, haylas.

Estuvo bien, pero no creo que merezca las 11£ que nos soplaron por barba. Nos supo a poco a todos.

Visita aparte, asistí a dos conciertazos: uno el día 16 de Queens of the Stone Age y el pasado jueves 21 al de Arctic Monkeys, los dos en The Hydro. Éste último me defraudó un poco por tres motivos (cuatro si me apuras)
  1. Ha sido la primera vez que veía un concierto desde la grada. Cuando voy a un concierto, quiero sentir el calor de la gente, contacto, olerle el sobaquillo al que esté a mi lado mientras salto con él. VIVIR el concierto en definitiva. Verlo desde la grada fue todo lo contrario a esto. Última vez que lo hago.
  2. Fui solo, lo cual unido al punto 1, contribuyó en parte al bajón.
  3. Fue otro tipo de concierto diferente al de Queens, más familiar, con muchos padres y niños de entre 12 y 14 años, con MUCHÍSIMAS fangirls adolescentes y bueh.
  4. Cuarto y me temo que el más detonante: las comparaciones son odiosas y no debería hacerlo, pero el de QOTSA fue demasiado bueno.
Porque es que Arctic Monkeys me encantan, llevo siguiéndolos desde el primer disco, coincidiendo este con mi entrada en la uni y formando parte de unos años muy especiales en mi vida... pero ¿qué pasó? Que han evolucionado. Ahora tienen un sonido más "maduro" y, pese a que me gustan los últimos discos (que no me encantan como los primeros, ojo), me aburrí un poco en el concierto (maduro = lento). Empezó muy bien pero se fueron deshinchando a medida que tocaban temas y temas del disco nuevo. El concierto acabó y estaba muy lejos de sentirme eufórico. Eché mucho de menos temas antiguos, más movidos. Que solo tocaran tres canciones del primer disco me dolió en el alma.


Ahora, también tuvo sus subidones. Dancing Shoes cumplió lo que prometía, Do me a favor estuvo a la altura del temazo que es y Crying Lightning me sorprendió por lo contundente que sonó. En cambio, el subidón más grande lo tuve en Arabella, que no solo despuntó en mi opinión como la mejor canción del concierto, si no que (para los que la hayan escuchado) ganó enteros de una forma increíble cuando, antes del solo, se marcaron unos pocos acordes de War Pigs de Black Sabbath. Es solo recordarlo, y se me ponen la piel de gallina :)

Por lo demás, todo me va genial. Nos va genial.
A Penélope y a mí nos va bien en nuestros trabajos, somos felices juntos.

Y Edimburgo luce preciosa y mágica con las luces de Navidad.

El día 1 vamos a patinar sobre hielo y os contaré sobre los culazos (o no) que se dará Penélope y de los que yo no me podré reír y, al contrario, tendré que prevenir para no dormir en el sofá :)

Me despido con una de las canciones que debieron sonar en el concierto y no lo hizo: When the sun goes down (me quedaré eternamente con las ganas de vivir esa intro).

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