miércoles, 6 de noviembre de 2013

Reporting

Esta mañana ha sido un poco mierder.
Básicamente le he hecho "el favor" a la supervisora de mover los montones de cuadros de un trastero (que dejará de serlo para convertirse en oficina) a otro en el piso superior. A manita y subiendo y bajando los 20 escalones cada vez. No sé cuantos cuadros habría ahí, pero imagino que más de 100, de todos los tamaños y colores, rotos y enteros. Ha sido un tanto monótono y aburrido, pero como en definitiva no había prisa (¿prisa de qué?), en el transcurso de las horas han caído una coca-cola, un plástico de pompitas y varios capítulos del libro que estoy leyendo. ¿Qué? Había un sofá de cuero tó cómodo y aislado del mundo y tenía que aprovecharlo.
Meh, pensándolo bien no ha estado tan mal. No he socializado más que con los Beatles del móvil, pero ejercicio he hecho, eso desde luego.

Y por lo demás poco más. Aquí no hay nada increíble, solo lo de siempre. Solo el gigantesco castillo grande que se puede ver desd... ¡ESPERA! que sí, que sí que han pasado cosas :)

¡He cambiado de puesto en el trabajo! A mejor.

Resulta que a Tomás, el compañero que me metió en el hotel, le ofrecieron un puesto en cocina como ayudante del chef, por lo que yo he pasado a ocupar su puesto de Linen Porter a full-time. Ya me olvido de hacer habitaciones más que en días ajetreados o con escasez de personal (INCISO AQUÍ: me alucina la facilidad con la que la gente se ausenta del trabajo por enfermedad. Yo a lo largo de mi vida, muy muy muy malito he tenido que estar para saltarme una obligación. Supongo que aquí, con la fresca que hace, o reposas unos días y te pones bueno, o arrastras catarro durante semanas. Habrá que acostumbrarse, supongo).

Anyway, que soy el Linen Porter oficial y el macho del departamento, ou yeah. Cobro las mismas 6,37£/h que antes, pero acabo haciendo más horas a final de semana, ya que en definitiva, yo no puedo irme hasta que los demás no acaben... y esto se traduce en más dinero a fin de mes, ¡woohoo!. Por otro lado, estoy mucho más relajado, ya que por lo general estoy a mi bola, a bajas revoluciones y con nivel 0 de estrés. Me puedo permitir socializar un rato con las compañeras, leer un poco e incluso enredar con el móvil varias veces a lo largo del día, de hecho. Y pese a que tengo que andar con bolsas p'arriba y p'abajo y cargar algo de peso, tengo que agachar menos el lomo que haciendo camas, así que bien también por ahí.

La contra es que soy al primero que recurren cuando hay pequeños trabajos extra en el hotel, los cuales pueden estar bien (ordenar un armario, por ejemplo) o ser cochinaditas como la de hoy. En fin, no todo el monte es orgasmo.

Trabajo aparte, el día 3 fue el cumple de Penélope. Hubo regalos y cena especial, en un buffet libre, donde hicimos lo que ha de hacerse en estos casos: comer hasta que los camareros nos miraran mal. El restaurante, Cosmo, nos gustó bastante. Había comidas muy sabrosas de diferentes partes del mundo (inglesa, argentina, india, china, tailandesa, mexicana, japonesa, italiana...) a un precio más que razonable, por lo que me apunto este sitio para sorprender a futuras visitas.

No hicimos ninguna fiesta porque quizá no conocemos aún a gente suficiente para una FIESTA, por lo que pasamos el día en la intimidad, durmiendo hasta tarde y compartiendo nuestro tiempo, cosa que a causa de los horarios que tenemos, no ocurre en la medida que nos gustaría. Fue genial, sin duda alguna. Me encanta que tras más de 3 meses y medio conviviendo, la relación fluya como lo hace, enriqueciéndonos mutuamente y compartiendo de forma sana. Discutiendo cuando hay que discutir como las personas normales, disfrutando de las reconciliaciones y saboreando la simpleza del día a día. Me siento afortunado de tenerla y de que me eligiera para acompañarla en el día de su cumpleaños :)

Y nada, ya por último comentar que aquí ya está haciendo un frío del carajo (y lo que nos queda). Ayer me levanté con -3 graditos, y si bien no todos los días son tan fríos, las temperaturas no ascienden a más allá de los 6 o 7ºC durante el día. Dicen que va a ser el invierno más frío en décadas, por lo que... brace ourselves.
En el piso estamos muy cómodos pero es más bien frío, el joío. Es una nevera, qué narices. Y pese a que ya hemos empezado a poner la calefacción y adaptado las ventanas al invierno, he tenido que desarrollar un sistema térmico del que Penélope ya era avezada experta: camiseta por dentro del pantalón, varias mangas, cuellos térmicos, mantita de Ikea enrollada desde el torso a los tobillos e incluso tirar de bolsas de arroz al microondas para calentar los pies. El siguiente paso es ir a decathlon y hacerme de un par de camisetas térmicas. Quién me ha visto y quién me ve.
En fin, de esta guisa transcurren mis tardes de estudio, así como las de internet y series.

En siguientes entradas os contaré sobre el concierto de Arctic Monkeys que no pudo ser pero que será, del paquete con productos de la tierra que llegará y de otros asuntos que vayan surgiendo y que a mí me de la gana de contar.

¡Un abrazo desde el otro lado!

[Sonando ...Like Clockwork — Queens of the Stone Age

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