domingo, 23 de febrero de 2014

Coming back to life

Hoy fui al Sunday Market buscando nada en concreto y compré el Absolution de Muse por 20p. No fui solo ni con Penélope (a ella le ha tocado trabajar), si no con Judith y dos amigos suyos (Vicky y Ricardo) que vinieron de visita. Judith es una amiga veterinaria a la que quiero mucho y que está trabajando de inspectora de sanidad en Aberdeen, razón por la cual la envidio ligeramente.

Anyway, después de eso, Vicky se fue a Madrid e invité a Judith y a Ricardo a comer arroz con pollo al curry al piso. El piso les encantó, así como la comida y las tapas. Gusta sentirse buen anfitrión :)

¿Que por qué cuento esto? Pues por empezar por algo alegre. Ha pasado más de un mes y medio desde la última entrada, y en este tiempo han pasado un montón de cosas.

La agonía durante los días sin Penélope en vísperas de mi examen dieron su fruto: el día 13 de enero volé a España, el 15 me examiné y el 16 me comunicaron el aprobado. Así que, ¡yey!, puede decirse que ya soy VETERINARIO... aunque no oficialmente. Hasta Junio no tendré el título y además, pese haber aprobado todas las troncales, aún me quedan un par de créditos de libre configuración. Por este motivo, ni celebré mi aprobado como Dios manda, ni sentí la euforia que debería sentirse al aprobar la última asignatura de una larga y dura carrera.

Lo que sí hice fue disfrutar mi estancia en España. Mucho. Compartí todo lo que pude con amigos y familia, estrené mi nuevo portátil, me quité el mono de pádel, di largos paseos con Lúa, agasajé concienzudamente a Jazz y por último y no menos importante, comí y bebí mucho. La experiencia fue inmejorable. Me di cuenta de lo mucho que echo de menos algunas cosas, pero por otro lado, valoré muy positivamente lo que tengo aquí en Edinburgo.
El único 'pero' es que, pese a ir durante dos semanas enteras, el tiempo no me alcanzó para todo lo que yo quería. No se puede abarcar todo. Infinidad de compromisos y gente a la que ver, planes que cuadrar... Para la próxima ya he aprendido la lección. Y por supuesto, volaré con Penélope.

También me di cuenta de otra cosa. Por lo general, me gusta estar informado más o menos de lo que acontece en el mundo, y ahora que estoy lejos, de lo que sucede en España. Cuando estaba en casa, veíamos el telediario a la hora de comer, pero aquí eso no lo tengo. Por lo tanto, tengo que tirar de prensa digital. Y desgraciadamente, cada vez menos.
Porque desde fuera uno observa lo podrida que está España, la mala situación por la que pasa el país y la miseria que se está creando. Políticos ladrones, sinvergüenzas, descarados e hijos de la gran puta están devastando un país que debería ser una potencia en todo lo que se propusiera. Y eso me hace sentir impotente. Y me enfado. Y me frustro. Y, en consecuencia, cada vez leo menos noticias. Y sé que está mal y que es egoísta y tal, pero inconscientemente antepongo la salud a toda la mierda que nos están haciendo tragar. Lo siento.

Y lo que que percibí estando allí, retomo, es lo jodidamente manipulada que están las noticias en televisión. En mi casa siempre se ve el telediario de la 1, y me sorprendió sobremanera lo mascaditas y subjetivas que dan las noticias. Me sentí un borrego más del rebaño de miles que están intentando crear, a los que les cantan lo que solamente les interesa que escuchen.
Acostumbrado a los periódicos digitales, a contrastar fuentes (porque obviamente, si quieres saber qué está pasando en realidad, tienes que leer lo que dicen los unos, y lo que dicen los otros), a medios medianamente objetivos en definitiva... sentí asco. Mal, muy mal.

En fin, dejando esto de lado, regresé a Edimburgo... y cuatro días después lo hacían Saúl y Lau, durante 10 días. Se quedaron en casa de Ana y Sole y sobre su estancia aquí, solamente mostraré esta foto:

Fiesta temática escocesa (o eso decían)
Fueron 10 días agotadores pero geniales. Geniales de verdad.

El día 10 de Febrero se fueron y volvimos de vuelta a la normalidad. Desde entonces hasta ahora no ha pasado nada extraordinario pero sí pequeñas cosinas.

Ahora que no tengo la presión de estudiar, tengo mucho más tiempo libre, por lo que estoy compartiendo más con los amigos de aquí que antes, lo cual es muy bueno. También Javivi me prestó la bici de una amiga hasta Abril, por lo que tras una pequeña puesta a punto, ¡tengo bici!

Esta es.
La estoy usando para ir y venir del trabajo cuando el tiempo me lo permite, y la verdad es que moverse en bici por Edimburgo es una experiencia dura pero la mar de gratificante. Me encanta. Ahora que ya me han mandando un paquete con ropa apropiada (entre salchichones y queso), tengo planeada alguna que otra ruta :)

También tuvimos un San Valentín muy especial. De nuevo, no fue nada especialmente extraordinario pero no por ello menos genial. Libramos los dos (lo cual ya es algo importante), estuvimos en la cama hasta las tantas, nos dimos los regalos correspondientes, nos pusimos guapos y fuimos a comer al Jekyll & Hyde. Al salir llovía mucho y decidimos irnos de compras de las buenas (me compré el Crack the Skye de Mastodon). Al terminar las compras, ¡nevaba! así que nos metimos en una tetería super-cuca a calentarnos con un buen té. Y al terminar, Penélope se fue con sus amigas y yo con los míos, para reunirnos de nuevo a la noche en casa para siempre jamás. Más días así POR FAVOR.

Y bueno, creo que lo único me queda por contar es la situación en el hotel. No es la mejor, así que no me extenderé mucho.
Básicamente están recortando horas por ser temporada baja (lo normal), pero en vez de recortárselas a todo el mundo (lo normal), solamente nos las están tocando a los mismos, que curiosamente, somos los polacos y los españoles. A mí particularmente no me afecta, porque por un lado estamos bien de dinero y por otro, puedo aprovechar mis días off para hacer cosas provechosas con mi vida (AKA, búsqueda de cursos y prácticas). Pero no son formas de hacer las cosas y no me gusta. Y menos que a mí, al resto de compañeros, por lo que el ambiente que se respira no es el mejor.
Lo peor de esta situación es que, de tanta presión, han conseguido echar a una de las compañeras polacas. Y por eso estamos tristes y felices a la vez. Felices por ella, porque ya ha tragado demasiado (siendo de largo la más eficiente de la plantilla) y es hora de que busque algo mejor; y tristes porque la vamos a echar mucho de menos. Es una de las personas con las que más ratos libres he compartido, y me gusta considerarla una amiga más que una compañera de trabajo. La voy a echar de menos

Mañana hablaré con el jefe, a ver qué me dice.

Y nada, hasta aquí os cuento. Estamos organizando una fiesta en el piso para esta semana con motivo del carnaval, en la que habrá que venir disfrazados, así que ya contaré que tal acaba todo. Habrá fotos, of course ;)

[Sonando Viva Emptiness — Katatonia]

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