jueves, 27 de noviembre de 2014

Little by little

Ayer estuve trabajando en la cena más poshest de las cenas posh, ever. No tengo muy claro el motivo de la misma, pero tuvo lugar en un ala de la National Gallery of Edinburgh (reservada para la ocasión) donde 170 ostentosos comensales se reunieron alrededor de una mesa gigantesca, con todo lo que esto conlleva. Al ser un museo de arte que no cuenta con cocina propia, los hornos, los utensilios de catering, la comida, las mesas, las sillas, los platos, las copas... todo, tuvo que ser transportado y dispuesto para la ocasión. En esta tarea me vi inmiscuido, junto con otros compañeros de la agencia, desde el medio día hasta la madrugada de ayer. Fue una auténtica experiencia servir a marqueses, marquesas, duques, duquesas, multitud de Sires y sus respectivas, entre obras de Rembrandt o Velázquez. No quiero imaginar el pastizal que tuvo que soltar el organizador.

Una parte de la mesa que me dejaron fotografiar.
Y es que desde finales de Octubre estoy trabajando para la agencia Linton, normalmente en servicios de catering, y me está encantando. No me dan todas las horas que me gustaría, pero es enriquecedor. Necesitaba ampliar el círculo de gente aquí en Edimburgo, y además adquirir experiencia como camarero, que nunca sobra en un CV. Aunque pueda sonar muy modesto, es gratificante trabajar de cara el público, hacerlo bien, y que te lo agradezcan con comentarios amables o sonrisas. Cenas en hoteles, canapés en graduaciones, catas de whisky... donde me llamen. Con esto me estoy ganando poco a poco un sueldillo que no viene nada mal para los extras navideños.

Por lo demás, ¿os acodáis de la semana de prueba para el internado que hice en Birmingham? Vale, ese internado se canceló por motivos un tanto imprecisos, pero a cambio me han ofrecido un mes de experiencia en el que no cobraré un duro PERO en el que en principio (crucemos los dedos) correrán con los gastos de estancia y dietas. O al menos una parte, ya veremos. Empiezo el 19 de enero, después de las minivacaciones de Navidad en España.

¡Sí! Al final engañé a Penélope y nos vamos del día 31 al 10 y como siempre... demasiadas cosas quiero hacer en tan poco tiempo. Veremos cómo se da. No tiene mala pinta pasar la Nochevieja en familia :)

Entre tanto, las cosas van bien. Penélope está más contenta en la tienda desde que la hicieron supervisora y yo ocupo mi tiempo (los días que no trabajo) en vaguear por casa, disfrutar de Edimburgo y estudiar de cara al mes en clínica. Esto último me lo tengo que tomar más en serio, ciertamente. Para algo me compré mi precioso libro, primer tesoro en mi estantería, por cierto :)

Al igual que eso, sigo mandando CVs para posible cursos, internados o lo que sea que me de experiencia aquí. Esto también he de hacerlo con más ahínco, que hasta ahora lo estoy haciendo pero no con demasiado entusiasmo. Charlas recientes con compañeros veterinarios contribuirán a ello. Es lo bueno de que haya tantos de nosotros por estas islas.

Ya os iré contando.

En los próximos días, decoraremos la casa y la habitación con motivos navideños. O bueno, lo que nos dejen de la casa (todo será que casquemos una corona de muérdago entre medio de tanta cámara de bici). Si el resultado final es satisfactorio y sois buenos, lo mismo subo alguna foto en el siguiente post.

[Sonando In Rainbows — Radiohead]

viernes, 3 de octubre de 2014

¡BUH!

Olvidé el PIN de la tarjeta inglesa tras las vacaciones en España, hace ahora un mes. Llamé por teléfono al Bank of Scotland y (tras 20 minutos de llamada y robots) quedaron en que recibiría uno nuevo por correo en 5-7 días laborables. Como Penélope y yo compartimos cuenta, podría usar su tarjeta mientras tanto, por lo que no había problema.
Dos semanas después y sin haber recibido nada, me persono en el banco y les pregunto que qué pasa. La mujer me dice que tenga paciencia, que lo mismo se ha retrasado y que si ahora ella me pidiera otro PIN, invalidaría el anterior y el mundo colapsaría. Por lo cual, ea, espero.
Tres semanas y pico después, me vuelvo a personar en el banco y otra mujer me dice que, efectivamente, la carta se ha extraviado, por lo que procedía a pedir otro. Que esperara otros 5-7 días.
Ayer, voy al cajero con la tarjeta de Penélope y me dice que su PIN es incorrecto, que lo consulte con el banco, a ver qué coj**** pasa.
Hoy, vamos al banco y resulta que no es que hubieran reseteado el PIN de las dos tarjetas (como me imaginaba), si no que resetearon sólo el suyo, pero el mío no. Así que de nuevo, me vuelven a decir que el PIN me llegará en 5-7 días, ahora sí. Que lo siente, que como todo va computerizado, no puede resolverme nada en el momento.
Y nada, aquí seguimos, sin tarjetas por la vida.
¡Viva la burocracia!

Con esta anécdota, retomo el blog que tan abandonaíto tenía.

Ha pasado el tiempo y parece que las cosas han mejorado respecto a la entrada anterior.

Pasé más de dos meses en España, casi todo el verano, para hacer buen acopio de rayos de Sol aunque para leche en plancha, ya que vuelvo a estar paliducho. Parece que, como en Momo, el gris de los días escoceses le absorbe el color a uno.

En ese tiempo hice muchas cosas. Unas útiles, como cerrar mi expediente y declararme oficialmente veterinario, y otras menos útiles pero reconfortantes, tales como ver a la familia, a los amigos, hacer dos o tres de escapadas (playa, Jerte), disfrutar de mis dos monstruos peludos y jugar al padel entre otras. Ha sido un verano muy relajado, todo sea dicho, a pesar de un par de crisis existenciales que mejor no recordar.

Volvimos a Edimburgo el 1 de septiembre para encontrarnos con que no estamos tan a gusto en el piso como hace unos meses. Ahora somos 4 en vez de 3, y este cuarto en discordia resulta ser de todo menos ordenado. Es un desastre invasivo, de hecho. Nos planteamos muy en serio buscarnos otra cosa para nosotros dos solos, pero como mi futuro es incierto en Escocia, nos estuvimos quietos.

Porque por ahí viene lo gordo.

En verano seguí mandando CVs para internships y plazas para nuevos graduados en todo UK. Muchos, perdí la cuenta. El caso es que de todos esos contactaron conmigo de una clínica en Birmingham, en la que me ofrecían una semana de prueba para 6 meses de internship. Tras varios correos, arreglé todo y para allá que me fui.

La experiencia fue magnífica. Me pagaron el viaje, la estancia en el hotel, las dietas. Me fueron a buscar cada mañana al hotel. Estuvieron atentos en todo momento. Y además de esto, aprendí en una semana más que en dos o tres meses de carrera. A base de currar mucho (11-12h diarias) y de llegar reventado al hotel todos los días, pero así fue. Terminé con la conciencia tranquila tras haber dado el 100% cada día, por lo que ahora solo me queda saber el resultado. Resulta que estamos dos candidatos, una veterinaria danesa de la que poco sé, y yo. Yo ya tuve mi prueba y ella tendrá la suya la semana que viene. Hasta entonces, solo me queda cruzar los dedos y esperar.

En ello estoy. Sin saber muy bien qué va a ser de mí y con una ingente cantidad de material para estudiar, recorrí las principales ETTs de Edimburgo para hacer algún dinerillo extra en esta espera. No deben tardar mucho en contactar conmigo, espero. 

Mientras, disfruto del tiempo en casa, con y sin Penélope y en Edimburgo, ciudad que cada día me gusta más, con amigos, con paseos, con carreras, con la bicicleta y con el pádel. Sí, en verano inauguraron una pista y somos varios españoles los enganchados. Lo curioso de esto es que la pista es al aire libre y el dueño, lejos de reconocer su error, nos confesó que se sentía orgulloso de su pista y que espera que la aprovechemos ya que en Edimburgo, apenas llovía. Un cachondo el tío.

martes, 3 de junio de 2014

Just keep swimming

Sigo vivo.

Terminé la carrera de sopetón, gracias a un error de cálculo. Soy veterinario. Yey.

En Abril vinieron mis padres y mi hermana a pasar unos aguados y agradables días que se hicieron cortos. Conduje en UK por primera vez.

Un par de semanas después dejé el hotel, ya que algunos indeseables confunden los conceptos "persona" y "animal" (entre otras cosas). De buen rollo pero no falto de la característica hipocresía aquí profusa, los mandé a tomar viento, lamentando solo las amistades que dejé allí.

En Mayo vino la madre de Penélope y suegra mía, a pasar otros estupendos días, más cortos aún si cabe.

Sigo vivo, gracias en parte a esto y a esto.
Sigo vivo y a la espera de algo grande que contar.

[Sonando No blues — Los Campesinos!]

martes, 4 de marzo de 2014

Lucky

Hoy ha sido un gran día, aunque empezó siendo uno más de tantos.

La noche no fue buena. No soñé nada especial pero me desperté como tres o cuatro veces con esa sensación de haberte quedado dormido y de llegar tarde al trabajo. Cuando finalmente sonó el despertador, le di un manotazo y me acurruqué a Penélope, decidido a apurar al máximo mi tiempo en la cama. Tanto lo apuré, que me quedé dormido y tuve que vestirme y salir a toda prisa de casa sin tomarme un café siquiera, con lo que eso significa.

Llegué al hotel somnoliento, algo malhumorado y deseoso de que el día transcurriese lo más rápido posible. Y no, obviamente no. Se hizo laaargo y monótono como ninguno.

Hace unos días haciendo el cabra con la bici me hice un esguince de muñeca, y si bien no me molesta en exceso, sí que lo hace el reposo que supuestamente debería tomar y que no tomo. Me cuido con cremas y una muñequera terapéutica, pero aún así ando medio manco en el trabajo y eso hace que mi mal humor aumente progresivamente.

Cuando terminó la jornada, solo pensaba en llegar a casa y acabar con mi mala fe con una buena siesta. Pero en vez de eso, decidí ejercer (de nuevo) de informático en casa de Sole. A este paso les exigiré un jamón por Navidad o algo.

Una vez solucionado el problema informático en cuestión e intentado educar (fijo que en vano) a la susodicha propietaria, nos liamos todos de cháchara y entre tés y anécdotas me dieron las 6, hora en que fui a buscar a Penélope.

Resulta que mi plan original esta tarde era ir a Musselburgh a recoger un congelador que andábamos buscando y que un alma caritativa regalaba si lo íbamos a buscar. Musselburgh está en el quinto pimiento de todo e ir solo allí sin saber las dimensiones del cacharro me echaba un poco para atrás, así que me encontré con Penélope y gustosamente se ofreció a acompañarme. Y bendita la hora.

El congelador resultó ser BASTANTE más grande de lo esperado. Era impensable montarlo en el bus, por lo que recurrimos al plan B: llamar a un taxi y que nos dejara en la puertita de casa. Y ahí fue donde nos tocó la lotería. El taxista no solo no nos mandó a tomar por culo al ver el mostrenco que transportábamos (quizá omitimos ese detalle deliberadamente, quizá), si no que nos ayudó a subirlo al coche todo voluntarioso, donde cupo sin más problemas. Al llegar a casa, nos miró a los dos, miró a Penélope, nos miró de nuevo y dijo: "seguro que además vivís en el tercero, ¿verdad?". Le dijimos que sí y, ni corto ni perezoso, se ofreció a subir el congelador hasta casa, hasta la cocina misma. No supe como darle las gracias. Y me arrepiento de no haberle dejado una propina sustanciosa. Ojalá más personas así en el mundo.

Así que genial. Tras esta pequeña aventura, tenemos el anhelado congelador extra y solo por las 23£ que nos costó el taxi.

Y ahí no acabó la cosa. Al llegar teníamos correo. Una postal muy esperada (de las de: "imposible tener un día malo si nada más levantarme veo esto"), y el aviso de un paquete para mí con algún componente de mi pack DS+R4DS+microSD.

Además, Penélope encontró por fin el cortauñas que llevaba buscando (y dando el coñazo) durante semanas.

Añadimos el nuevo cuadrito a la caótica pero personal colección de nuestra pared. Y la habitación por fin comienza a parecer más nuestra. Y el piso empieza a ser una casa, un pequeño hogar.

[Sonando ††† (Crosses) — Crosses]


domingo, 23 de febrero de 2014

Coming back to life

Hoy fui al Sunday Market buscando nada en concreto y compré el Absolution de Muse por 20p. No fui solo ni con Penélope (a ella le ha tocado trabajar), si no con Judith y dos amigos suyos (Vicky y Ricardo) que vinieron de visita. Judith es una amiga veterinaria a la que quiero mucho y que está trabajando de inspectora de sanidad en Aberdeen, razón por la cual la envidio ligeramente.

Anyway, después de eso, Vicky se fue a Madrid e invité a Judith y a Ricardo a comer arroz con pollo al curry al piso. El piso les encantó, así como la comida y las tapas. Gusta sentirse buen anfitrión :)

¿Que por qué cuento esto? Pues por empezar por algo alegre. Ha pasado más de un mes y medio desde la última entrada, y en este tiempo han pasado un montón de cosas.

La agonía durante los días sin Penélope en vísperas de mi examen dieron su fruto: el día 13 de enero volé a España, el 15 me examiné y el 16 me comunicaron el aprobado. Así que, ¡yey!, puede decirse que ya soy VETERINARIO... aunque no oficialmente. Hasta Junio no tendré el título y además, pese haber aprobado todas las troncales, aún me quedan un par de créditos de libre configuración. Por este motivo, ni celebré mi aprobado como Dios manda, ni sentí la euforia que debería sentirse al aprobar la última asignatura de una larga y dura carrera.

Lo que sí hice fue disfrutar mi estancia en España. Mucho. Compartí todo lo que pude con amigos y familia, estrené mi nuevo portátil, me quité el mono de pádel, di largos paseos con Lúa, agasajé concienzudamente a Jazz y por último y no menos importante, comí y bebí mucho. La experiencia fue inmejorable. Me di cuenta de lo mucho que echo de menos algunas cosas, pero por otro lado, valoré muy positivamente lo que tengo aquí en Edinburgo.
El único 'pero' es que, pese a ir durante dos semanas enteras, el tiempo no me alcanzó para todo lo que yo quería. No se puede abarcar todo. Infinidad de compromisos y gente a la que ver, planes que cuadrar... Para la próxima ya he aprendido la lección. Y por supuesto, volaré con Penélope.

También me di cuenta de otra cosa. Por lo general, me gusta estar informado más o menos de lo que acontece en el mundo, y ahora que estoy lejos, de lo que sucede en España. Cuando estaba en casa, veíamos el telediario a la hora de comer, pero aquí eso no lo tengo. Por lo tanto, tengo que tirar de prensa digital. Y desgraciadamente, cada vez menos.
Porque desde fuera uno observa lo podrida que está España, la mala situación por la que pasa el país y la miseria que se está creando. Políticos ladrones, sinvergüenzas, descarados e hijos de la gran puta están devastando un país que debería ser una potencia en todo lo que se propusiera. Y eso me hace sentir impotente. Y me enfado. Y me frustro. Y, en consecuencia, cada vez leo menos noticias. Y sé que está mal y que es egoísta y tal, pero inconscientemente antepongo la salud a toda la mierda que nos están haciendo tragar. Lo siento.

Y lo que que percibí estando allí, retomo, es lo jodidamente manipulada que están las noticias en televisión. En mi casa siempre se ve el telediario de la 1, y me sorprendió sobremanera lo mascaditas y subjetivas que dan las noticias. Me sentí un borrego más del rebaño de miles que están intentando crear, a los que les cantan lo que solamente les interesa que escuchen.
Acostumbrado a los periódicos digitales, a contrastar fuentes (porque obviamente, si quieres saber qué está pasando en realidad, tienes que leer lo que dicen los unos, y lo que dicen los otros), a medios medianamente objetivos en definitiva... sentí asco. Mal, muy mal.

En fin, dejando esto de lado, regresé a Edimburgo... y cuatro días después lo hacían Saúl y Lau, durante 10 días. Se quedaron en casa de Ana y Sole y sobre su estancia aquí, solamente mostraré esta foto:

Fiesta temática escocesa (o eso decían)
Fueron 10 días agotadores pero geniales. Geniales de verdad.

El día 10 de Febrero se fueron y volvimos de vuelta a la normalidad. Desde entonces hasta ahora no ha pasado nada extraordinario pero sí pequeñas cosinas.

Ahora que no tengo la presión de estudiar, tengo mucho más tiempo libre, por lo que estoy compartiendo más con los amigos de aquí que antes, lo cual es muy bueno. También Javivi me prestó la bici de una amiga hasta Abril, por lo que tras una pequeña puesta a punto, ¡tengo bici!

Esta es.
La estoy usando para ir y venir del trabajo cuando el tiempo me lo permite, y la verdad es que moverse en bici por Edimburgo es una experiencia dura pero la mar de gratificante. Me encanta. Ahora que ya me han mandando un paquete con ropa apropiada (entre salchichones y queso), tengo planeada alguna que otra ruta :)

También tuvimos un San Valentín muy especial. De nuevo, no fue nada especialmente extraordinario pero no por ello menos genial. Libramos los dos (lo cual ya es algo importante), estuvimos en la cama hasta las tantas, nos dimos los regalos correspondientes, nos pusimos guapos y fuimos a comer al Jekyll & Hyde. Al salir llovía mucho y decidimos irnos de compras de las buenas (me compré el Crack the Skye de Mastodon). Al terminar las compras, ¡nevaba! así que nos metimos en una tetería super-cuca a calentarnos con un buen té. Y al terminar, Penélope se fue con sus amigas y yo con los míos, para reunirnos de nuevo a la noche en casa para siempre jamás. Más días así POR FAVOR.

Y bueno, creo que lo único me queda por contar es la situación en el hotel. No es la mejor, así que no me extenderé mucho.
Básicamente están recortando horas por ser temporada baja (lo normal), pero en vez de recortárselas a todo el mundo (lo normal), solamente nos las están tocando a los mismos, que curiosamente, somos los polacos y los españoles. A mí particularmente no me afecta, porque por un lado estamos bien de dinero y por otro, puedo aprovechar mis días off para hacer cosas provechosas con mi vida (AKA, búsqueda de cursos y prácticas). Pero no son formas de hacer las cosas y no me gusta. Y menos que a mí, al resto de compañeros, por lo que el ambiente que se respira no es el mejor.
Lo peor de esta situación es que, de tanta presión, han conseguido echar a una de las compañeras polacas. Y por eso estamos tristes y felices a la vez. Felices por ella, porque ya ha tragado demasiado (siendo de largo la más eficiente de la plantilla) y es hora de que busque algo mejor; y tristes porque la vamos a echar mucho de menos. Es una de las personas con las que más ratos libres he compartido, y me gusta considerarla una amiga más que una compañera de trabajo. La voy a echar de menos

Mañana hablaré con el jefe, a ver qué me dice.

Y nada, hasta aquí os cuento. Estamos organizando una fiesta en el piso para esta semana con motivo del carnaval, en la que habrá que venir disfrazados, así que ya contaré que tal acaba todo. Habrá fotos, of course ;)

[Sonando Viva Emptiness — Katatonia]

sábado, 11 de enero de 2014

In the cold, cold night

Hace un par de noches, maldito reloj biológico, me desperté un rato antes de que sonase el despertador.

No sé qué porras estaba soñando, pero lo que sí recuerdo es mi brazo extendido buscando, en vano, el cuerpo de Penélope bajo las sábanas, para hacerme un ovillo con ella y seguir durmiendo hasta que diera la hora.

Pero no estaba.

Y estos días tampoco está ahí para, adormilada aún, desearme un buen día en el trabajo cuando le doy el beso de despedida. Ni cuando llego a casa. Ni cuando preparo la cena. Ni cuando veo las series que normalmente vemos juntos.

Paso las tardes delante de los libros, sin más compañía que este cacharro y la música y las caras que salen de él. Nadie que me interrumpa al volver del trabajo contándome su día, ni que me reclame espacio para su portátil (pues yo tiendo a desplegar mis apuntes por toda superficie a mi alcance). No puedo ni meterme con ella por la brillantina que involuntariamente decora su cara.

La echo de menos.

Y dentro de dos días vuelve y al tercero me voy yo y volveremos a estar separados de nuevo.

Hemos aprendido la lección: en el próximo viaje a España, volamos juntos.

[Sonando The Depths — The Blackwater Fever]

domingo, 5 de enero de 2014

Home alone

Estoy solo en casa.


Solo en casa sin Penélope, quiero decir. Y joder cómo se la echa de menos.

Me hallo a algo más de una semana de volar a España y, por consiguiente, de hacer mi examen (POR FIN), así que estos días no tengo gran cosa que contar: la mayor parte del tiempo que estoy en casa lo paso hincando codos. La asignatura va más que encaminada, repasando y revisando exámenes pasados, pero aún así, la joía impone. No iba a ser menos el último coco de la carrera, claro. Mis nervios van bien a ratos. El no estar en contacto con la facultad durante dos cursos, hace mella. NECESITO vivir mi carrera. Tocar, palpar, oler bichos. Los libros están muy bien, pero necesito práctica a manta. DIOS, cómo estoy deseando terminar.

El tiempo restante, lo paso atendiendo mis necesidades biológicas tales como comer o dormir, y sumergido en Spotify. Penélope me regaló un añazo de cuenta premium por Navidades y lo estoy flipando muy muy mucho. Es una maravilla tener toda la música y las listas de reproducción al alcance de tu mano. Spotify e Hipersónica con sus listas de "Lo mejor del año" son una combinación peligrosa, os lo aseguro.

Por otro lado, ya que Penélope no está, y la compi de piso se deja ver poco, satisfago mi faceta social con amigos. Ya van un par de quedadas, y mañana más, ya que he conseguido juntar a unos pocos para ir al cine y ver esta peli francesa (la cual dicho sea de paso, tengo muchas ganas de ver). Llevo queriendo ir a ese cine desde que lo conocí, y ahora va a ser el momento :)

Hablando de cine, os comento que por nuestro aniversario, además de regalarnos cosas, aprovechamos para ir a una sesión subtitulada de la segunda del Hobbit, (las cuales no abundan, por cierto), la primera vez que pisamos un cine en Edimburgo. La peli bien, pero me encantaría comentarla con los entendidos en la materia.

Y poco más. Hoy es víspera (acabo de escribir víscera, os lo juro) de Reyes y, aunque tengo un auto-regalo mu chanchi envuelto y todo, echo de menos a la familia una vez más. Ya hay ganas de verlos en persona, la verdad. Tanto Skype, tanto Skype...

[Sonando Fuzz — Fuzz]