Para emigrar a un país extranjero hay que tener un par de huevos y bastante caradura.
Y no lo digo solo por las barreras del idioma, de la cultura, del clima, de estar lejos de la familia... si no por el hecho de saber y convencerte de que que una vez fuera de casa todo van a ser nuevas experiencias y anécdotas. Y si, como es mi caso, estás buscado trabajo, tienes que estar preparado para absolutamente todo lo que se te ponga por delante. A fin de cuentas, te van a enriquecer como persona y eso que te llevas.
De éste modo, hay que tener la cabeza muy bien asentada y tener los huevos de realizar con orgullo y dignidad trabajos que nunca se me habían planteado antes en España, como por ejemplo todos los relacionados con housekeeping o kitchen porter. O repartidor de pizzas o camarero.
Hay que tener huevos para limpiar habitaciones de un hotel con una sonrisa hacia los huéspedes y no morir en el intento.
Hay que tener huevos para, mientras limpias de rodillas las puertas del hall de una residencia universitaria a la vez que llegan los estudiantes, sigas adelante sin añorar mucho tu época de estudiante, si es que la has tenido.
Hay que tener huevos para, sin haber repartido pizzas en tu vida, sin haber cogido un coche en UK y sin haber conducido en una ciudad grande más allá de Badajoz, atreverte a presentar a un Driver Test para una conocida cadena de pizzas. Sin embargo lo hice. Tras una hora y pico conduciendo, terminé y obviamente no me cogieron. Me vieron verde e inseguro (mejor ir lento que pagar un coche), pero gracias a ello sé qué se siente conduciendo un Mini por el lado contrario.
Hay que tener huevos para, sin haber sido jamás camarero, (diga lo que diga tu currículum) te llamen de la agencia para servir los desayunos en nada más y nada menos que en un Hotel 5 Estrellas y digas que sí sin dudarlo dos veces.
Ésto es en lo que he trabajado ayer y hoy y he de decir que ha sido una experiencia la mar de gratificante. Especialmente hoy, ya que ayer tuve la "suerte" de ser uno de los elegidos para la limpieza de cubiertos, tarea que duró casi toda la jornada (de 5:30am [<--nótese el am] a 12:30). Hoy los cubiertos no eran tantos y he estado casi toda la mañana de cara a los clientes, sirviéndoles café, té o zumo de naranja con la mejor de mis sonrisas. Y lo volveré a hacer si vuelven a llamarme. Ya no solo por la experiencia profesional, si no por la riqueza que te aporta la variedad de gente que trabaja allí: españoles, italianos, alemanes, polacos, franceses... incluso hasta algún inglés que se equivocó. Vas haciendo lazos con tus compañeros de agencia, interactúas con los huéspedes chapurreando un poco de su idioma, te ganas la confianza de tu supervisor...
En fin, experiencias experiencias y experiencias, que para eso he emigrado, coño.
Mañana comienzo el training en el nuevo hotel y no puedo estar más dispuesto. Ya os contaré.
[Sonando: AM - Arctic Monkeys]
Me encanta tu blog, me enteré ayer que lo tenías y ya estoy deseando ver la nueva entrada... vamos anímate y escribe, escribe, escribe.
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