—Para mañana, tu primer día solo, ¿cuántas habitaciones quieres?
—Pues no sé. 11 o 12. ¿Cuántas hace la gente aquí de normal?
—14 o 15.
—Vale, pues ponme 10.
—¿Estás seguro? Se suele empezar con 6. Luego 7, y así...
—10 está bien, pero apunta 9 si quieres.
Al día siguiente me encuentro con 11. 5 de ellas departures. Bien, bien, sobrao'.
Al otro, 13. Esta vez, solo 2 departures. Muy tranquilo, aunque tenía un mal presagio.
Al otro, hoy, domingo, 13. 11 departures. Auch. Las piernas me exigen una dosis generosa de cama.
Así ha sido mi primera semana en el Ellersly House Hotel, donde finalmente he conseguido trabajo. Por el momento estoy haciendo camas, aunque todo parece indicar que mi labor allí va a estar más ligada a linen porter, que viene a ser el responsable de sábanas, duvets, toallas y demás trapos blancos.
Estoy contento. Pese a ser un trabajo físico, no es agotador. Tengo horario fijo, sueldo fijo, english breakfasts by the face todos los días, buenos jefes y un buen ambiente de trabajo. Compañeros con los que hacer mi oído al escocés (que no al inglés, como ellos dicen) y una mini-trupe de españoles con la que poder cagarme en los muertos de quien sea en mi idioma, que es mucho más rico en lo que insultos se refiere que el inglés. Enseñar insultos en otro idioma es muy divertido.
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| Henry, el aspirador simpático. |
[Sonando: Brothers - The Black Keys]

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