The Great Gig In Edinburgh
miércoles, 13 de mayo de 2015
domingo, 15 de febrero de 2015
Aprendo aprendo
Bromsgrove es un pueblo, un suburbio a 20 minutos en tren de Birmingham con poca cosa que ofrecer, una ciudad dormitorio a la que poco a poco me voy haciendo (Edimburgo dejó el listón demasiado alto, me temo). Llegué aquí tras una serie de curiosos acontecimientos que... bueno, rebobino desde el principio.
En septiembre hice una semana de prácticas en Clent Hills Veterinary Group con los gastos pagados, la cual ofertaba un internship para recién graduados. Dicho grupo está dividido en tres sucursales: una clínica de pequeños en Hagley, una más grande en Bromsgrove también de pequeños, y una de caballos en... no sé donde exactamente.
Por cosas de la vida, yo fui el único candidato y, a pesar a que les causé buena impresión y valoraron mi entusiasmo y ganas de aprender, me vieron demasiado verde como para reportar algún beneficio a corto plazo a la clínica. Entonces decidieron cancelar el programa ofreciéndome a cambio un mes adicional de prácticas bajo mi propia cuenta y riesgo, a realizar cuando a mí me conveniese. Dije de hacerlo después de Navidades, en Enero. Así que en eso quedamos.
A principios de Diciembre, Janet (Janet, bendita Janet), la manager coordinadora de la clínica de Hagley, se puso de nuevo en contacto conmigo para concretar fechas. En una de estas le dije que en vez de hospedarme en un hostal, tenía pensado buscar un piso compartido en Birmingham, con el fin de reducir gastos. Cual fue mi sorpresa cuando a los pocos días me escribe diciendo que la clínica posee un pequeño apartamento en Bromsgrove en el que podría hospedarme sin pagar más que los gastos de agua y luz los tres primeros meses, y que después ya veríamos. Perplejo del asombro, le pregunto que qué era eso de tres meses, ya que el acuerdo era por un mes solamente. A lo que me contestó que no, que era por tres meses y que una vez transcurrieran ya veríamos qué pasaba conmigo. Si aprendía lo suficiente y si me encontraba a gusto, no tendrían reparo en principio de contratarme.
Os podéis imaginar la sorpresa y la euforia. Fue el mejor regalo de Navidad (adelantado) que he recibido en mi vida.
Así que bueno, pasó el tiempo y el 17 de Enero me mudé a un pisito muy cuco, pequeño y compacto pero práctico y funcional, que era mucho más de lo que me esperaba. Tras cogerle el tranquillo al sistema de calefacción y con el único "pero" de no tener conexión a internet, estoy la mar de a gusto en él.
Respecto a la experiencia en la clínica... bueno, increíble. El equipo me ha hecho sentir cómodo e integrado desde el primer momento. Rod, mi jefe, un veterinario sudafricano con más de 30 años de experiencia con completa vocación por el oficio. No hay día en el que no aprenda algo nuevo con él (lo cual tampoco es muy difícil teniendo en cuenta mi extensa experiencia práctica (já). Y por lo general, está siendo una experiencia enriquecedora e interesantísima.
Todos los días trabajo en Hagley, a donde voy y vengo en el coche de alguien de la clínica, excepto los miércoles, día en el que Rod trabaja en Bromsgrove y se dedica, por lo general, a operaciones menos rutinarias (muchas ortopedias).
En el mes que llevo, ha habido días mejores y días peores. Ya he dicho que el equipo me ha acogido de manera impecable, pero eso no quita que en muchas MUCHAS ocasiones, me sienta bastante inútil. En este tiempo me he dado cuenta de que la formación recibida en la uni deja mucho que desear y que la falta de práctica y experiencia con la que salimos es abismal y vergonzosa.
Me comentan las enfermeras que en sus 3 años de diplomatura, tienen unas 60 semanas de prácticas. Los veterinarios tienen el último casi exclusivo de prácticas rotativas, así como practicas obligatorias durante los veranos de la carrera. Casi casi igual que nosotros, vaya.
Por este motivo, estoy aprendiendo no solo de Rod, si no de el resto de veterinarios y enfermeras que pacientemente acceden a que les ayude con las tareas más básicas, tales como curas, vacunas, sedaciones, anestesias, intubaciones y cateterizaciones. Poco a poco voy cogiendo confianza y sintiéndome menos estorbo en medio de esta rutina. Las cirugías habituales empiezan a no ser un misterio para mí y no creo que tarde mucho tiempo en que me dejen realizar alguna por mí mismo.
Cuando llega el viernes, estoy muerto. Puede sonar un poco "nena", pero la verdad es que tras esas largas jornadas en las que aprendo no solo a nivel de procedimientos básicos, si no también de idioma, llego agotado. Por eso algún día me he ido antes a casa, o incluso no he ido a trabajar para sentarme a estudiar debidamente y ordenar todas esas notas y vocabulario que no paro de tomar.
También voy conociendo mejor a Rod. Rod es pasionado, autoexigente, intenso. La mayoría de los días es un placer trabajar con él, pero tiene sus momentos. Cuando algo se le tuerce o no sale como él esperaba, estalla pagándola con el primero que encuentre, lo cual hace que su estado anímico condicione el día a día al resto de personas de la clínica. Esto, que en teoría podría resultar un punto negativo, no lo es tanto ya la gente sabe cómo es y sabe manejarlo. Además, tras cada berrinche, no hay una vez en la que no se disculpe por sus modos y dé una explicación más calmada de porqué actuó como actuó, lo cual es mucho de agradecer.
No sé. Estoy aprendiendo una barbaridad y me siendo realizado. Avanzando poco a poco y estudiando mucho, espero que cuando terminen estos tres meses me quieran con ellos y me den la oportunidad que es (casi) imposible encontrar en España.
Como únicos puntos negativos dejando al lado la experiencia en la clínica, es que el transporte entre pueblos es escaso y caro, muy caro. El billete autobus Bromsgrove-Hagley es de £4,10. Y el tren no es viable, ya que aunque los pueblos están cercanos, no están comunicados entre sí, por lo que hay que hacer transbordo en Birmingham, lo cual encarece y alarga el viaje en exceso. Es un sitio muy coche-dependiente, pero bueno... todo a su debido tiempo.
Y luego, el viaje a Edimburgo para poder ir a ver a Penélope o que ella venga a mí ha resultado más caro y difícil de lo esperado, por lo que no nos vamos a poder ver todo lo que quisiéramos en este tiempo. Debido a esto, hemos pasado este fin de semana de San Valentín separados y ha sido... raro. Si algo bueno se le puede sacar a todo esto, es que disfrutaremos más de los momentos juntos en un futuro, cuando los medios de transporte y la economía nos lo permitan.
[Sonando Listen — The Kooks]
En septiembre hice una semana de prácticas en Clent Hills Veterinary Group con los gastos pagados, la cual ofertaba un internship para recién graduados. Dicho grupo está dividido en tres sucursales: una clínica de pequeños en Hagley, una más grande en Bromsgrove también de pequeños, y una de caballos en... no sé donde exactamente.
Por cosas de la vida, yo fui el único candidato y, a pesar a que les causé buena impresión y valoraron mi entusiasmo y ganas de aprender, me vieron demasiado verde como para reportar algún beneficio a corto plazo a la clínica. Entonces decidieron cancelar el programa ofreciéndome a cambio un mes adicional de prácticas bajo mi propia cuenta y riesgo, a realizar cuando a mí me conveniese. Dije de hacerlo después de Navidades, en Enero. Así que en eso quedamos.
A principios de Diciembre, Janet (Janet, bendita Janet), la manager coordinadora de la clínica de Hagley, se puso de nuevo en contacto conmigo para concretar fechas. En una de estas le dije que en vez de hospedarme en un hostal, tenía pensado buscar un piso compartido en Birmingham, con el fin de reducir gastos. Cual fue mi sorpresa cuando a los pocos días me escribe diciendo que la clínica posee un pequeño apartamento en Bromsgrove en el que podría hospedarme sin pagar más que los gastos de agua y luz los tres primeros meses, y que después ya veríamos. Perplejo del asombro, le pregunto que qué era eso de tres meses, ya que el acuerdo era por un mes solamente. A lo que me contestó que no, que era por tres meses y que una vez transcurrieran ya veríamos qué pasaba conmigo. Si aprendía lo suficiente y si me encontraba a gusto, no tendrían reparo en principio de contratarme.
Os podéis imaginar la sorpresa y la euforia. Fue el mejor regalo de Navidad (adelantado) que he recibido en mi vida.
Así que bueno, pasó el tiempo y el 17 de Enero me mudé a un pisito muy cuco, pequeño y compacto pero práctico y funcional, que era mucho más de lo que me esperaba. Tras cogerle el tranquillo al sistema de calefacción y con el único "pero" de no tener conexión a internet, estoy la mar de a gusto en él.
Respecto a la experiencia en la clínica... bueno, increíble. El equipo me ha hecho sentir cómodo e integrado desde el primer momento. Rod, mi jefe, un veterinario sudafricano con más de 30 años de experiencia con completa vocación por el oficio. No hay día en el que no aprenda algo nuevo con él (lo cual tampoco es muy difícil teniendo en cuenta mi extensa experiencia práctica (já). Y por lo general, está siendo una experiencia enriquecedora e interesantísima.
Todos los días trabajo en Hagley, a donde voy y vengo en el coche de alguien de la clínica, excepto los miércoles, día en el que Rod trabaja en Bromsgrove y se dedica, por lo general, a operaciones menos rutinarias (muchas ortopedias).
En el mes que llevo, ha habido días mejores y días peores. Ya he dicho que el equipo me ha acogido de manera impecable, pero eso no quita que en muchas MUCHAS ocasiones, me sienta bastante inútil. En este tiempo me he dado cuenta de que la formación recibida en la uni deja mucho que desear y que la falta de práctica y experiencia con la que salimos es abismal y vergonzosa.
Me comentan las enfermeras que en sus 3 años de diplomatura, tienen unas 60 semanas de prácticas. Los veterinarios tienen el último casi exclusivo de prácticas rotativas, así como practicas obligatorias durante los veranos de la carrera. Casi casi igual que nosotros, vaya.
Por este motivo, estoy aprendiendo no solo de Rod, si no de el resto de veterinarios y enfermeras que pacientemente acceden a que les ayude con las tareas más básicas, tales como curas, vacunas, sedaciones, anestesias, intubaciones y cateterizaciones. Poco a poco voy cogiendo confianza y sintiéndome menos estorbo en medio de esta rutina. Las cirugías habituales empiezan a no ser un misterio para mí y no creo que tarde mucho tiempo en que me dejen realizar alguna por mí mismo.
Cuando llega el viernes, estoy muerto. Puede sonar un poco "nena", pero la verdad es que tras esas largas jornadas en las que aprendo no solo a nivel de procedimientos básicos, si no también de idioma, llego agotado. Por eso algún día me he ido antes a casa, o incluso no he ido a trabajar para sentarme a estudiar debidamente y ordenar todas esas notas y vocabulario que no paro de tomar.
También voy conociendo mejor a Rod. Rod es pasionado, autoexigente, intenso. La mayoría de los días es un placer trabajar con él, pero tiene sus momentos. Cuando algo se le tuerce o no sale como él esperaba, estalla pagándola con el primero que encuentre, lo cual hace que su estado anímico condicione el día a día al resto de personas de la clínica. Esto, que en teoría podría resultar un punto negativo, no lo es tanto ya la gente sabe cómo es y sabe manejarlo. Además, tras cada berrinche, no hay una vez en la que no se disculpe por sus modos y dé una explicación más calmada de porqué actuó como actuó, lo cual es mucho de agradecer.
No sé. Estoy aprendiendo una barbaridad y me siendo realizado. Avanzando poco a poco y estudiando mucho, espero que cuando terminen estos tres meses me quieran con ellos y me den la oportunidad que es (casi) imposible encontrar en España.
Como únicos puntos negativos dejando al lado la experiencia en la clínica, es que el transporte entre pueblos es escaso y caro, muy caro. El billete autobus Bromsgrove-Hagley es de £4,10. Y el tren no es viable, ya que aunque los pueblos están cercanos, no están comunicados entre sí, por lo que hay que hacer transbordo en Birmingham, lo cual encarece y alarga el viaje en exceso. Es un sitio muy coche-dependiente, pero bueno... todo a su debido tiempo.
Y luego, el viaje a Edimburgo para poder ir a ver a Penélope o que ella venga a mí ha resultado más caro y difícil de lo esperado, por lo que no nos vamos a poder ver todo lo que quisiéramos en este tiempo. Debido a esto, hemos pasado este fin de semana de San Valentín separados y ha sido... raro. Si algo bueno se le puede sacar a todo esto, es que disfrutaremos más de los momentos juntos en un futuro, cuando los medios de transporte y la economía nos lo permitan.
[Sonando Listen — The Kooks]
Pasó Diciembre. Pasaron las Christmas Parties y los trabajos de catering. Pasó el entrar o salir de casa a horas intempestivas. Pasaron las listas de reproducción repetidas hasta la saciedad, los borrachos eufóricos y las bandejas repletas de vasos. Pasó lo mejor, el haber compartido todo eso con unos compañeros que llegaron a convertirse en una pequeña familia.
Pasó Nochevieja, el largo viaje en avión, la noche en el aeropuerto, las uvas, el ron. Pasaron fugaces las quedadas con los amigos y gentes de Zafra, donde parece que no pasa el tiempo y todo sigue igual. Pasaron las comidas y compromisos con la familia, por donde el tiempo sí pasa. Pasó el periodo más breve e intenso que he vivido en casa, 10 días en los que quise hacer demasiado, ver demasiado y abarcar demasiado. Demasiado tiempo fuera de casa, que es a lo que iba y donde se me requería y aunque disfruté de lo lindo, no lo volveré a hacer.
Pasó la mitad de enero, los preparativos, las maletas, dormir con Penélope.
Y me mudé a Bromsgrove.
[Sonando Libre asociación — The New Raemon]
Pasó Nochevieja, el largo viaje en avión, la noche en el aeropuerto, las uvas, el ron. Pasaron fugaces las quedadas con los amigos y gentes de Zafra, donde parece que no pasa el tiempo y todo sigue igual. Pasaron las comidas y compromisos con la familia, por donde el tiempo sí pasa. Pasó el periodo más breve e intenso que he vivido en casa, 10 días en los que quise hacer demasiado, ver demasiado y abarcar demasiado. Demasiado tiempo fuera de casa, que es a lo que iba y donde se me requería y aunque disfruté de lo lindo, no lo volveré a hacer.
Pasó la mitad de enero, los preparativos, las maletas, dormir con Penélope.
Y me mudé a Bromsgrove.
[Sonando Libre asociación — The New Raemon]
jueves, 27 de noviembre de 2014
Little by little
Ayer estuve trabajando en la cena más poshest de las cenas posh, ever. No tengo muy claro el motivo de la misma, pero tuvo lugar en un ala de la National Gallery of Edinburgh (reservada para la ocasión) donde 170 ostentosos comensales se reunieron alrededor de una mesa gigantesca, con todo lo que esto conlleva. Al ser un museo de arte que no cuenta con cocina propia, los hornos, los utensilios de catering, la comida, las mesas, las sillas, los platos, las copas... todo, tuvo que ser transportado y dispuesto para la ocasión. En esta tarea me vi inmiscuido, junto con otros compañeros de la agencia, desde el medio día hasta la madrugada de ayer. Fue una auténtica experiencia servir a marqueses, marquesas, duques, duquesas, multitud de Sires y sus respectivas, entre obras de Rembrandt o Velázquez. No quiero imaginar el pastizal que tuvo que soltar el organizador.
Y es que desde finales de Octubre estoy trabajando para la agencia Linton, normalmente en servicios de catering, y me está encantando. No me dan todas las horas que me gustaría, pero es enriquecedor. Necesitaba ampliar el círculo de gente aquí en Edimburgo, y además adquirir experiencia como camarero, que nunca sobra en un CV. Aunque pueda sonar muy modesto, es gratificante trabajar de cara el público, hacerlo bien, y que te lo agradezcan con comentarios amables o sonrisas. Cenas en hoteles, canapés en graduaciones, catas de whisky... donde me llamen. Con esto me estoy ganando poco a poco un sueldillo que no viene nada mal para los extras navideños.
Por lo demás, ¿os acodáis de la semana de prueba para el internado que hice en Birmingham? Vale, ese internado se canceló por motivos un tanto imprecisos, pero a cambio me han ofrecido un mes de experiencia en el que no cobraré un duro PERO en el que en principio (crucemos los dedos) correrán con los gastos de estancia y dietas. O al menos una parte, ya veremos. Empiezo el 19 de enero, después de las minivacaciones de Navidad en España.
¡Sí! Al final engañé a Penélope y nos vamos del día 31 al 10 y como siempre... demasiadas cosas quiero hacer en tan poco tiempo. Veremos cómo se da. No tiene mala pinta pasar la Nochevieja en familia :)
Entre tanto, las cosas van bien. Penélope está más contenta en la tienda desde que la hicieron supervisora y yo ocupo mi tiempo (los días que no trabajo) en vaguear por casa, disfrutar de Edimburgo y estudiar de cara al mes en clínica. Esto último me lo tengo que tomar más en serio, ciertamente. Para algo me compré mi precioso libro, primer tesoro en mi estantería, por cierto :)
Al igual que eso, sigo mandando CVs para posible cursos, internados o lo que sea que me de experiencia aquí. Esto también he de hacerlo con más ahínco, que hasta ahora lo estoy haciendo pero no con demasiado entusiasmo. Charlas recientes con compañeros veterinarios contribuirán a ello. Es lo bueno de que haya tantos de nosotros por estas islas.
Ya os iré contando.
En los próximos días, decoraremos la casa y la habitación con motivos navideños. O bueno, lo que nos dejen de la casa (todo será que casquemos una corona de muérdago entre medio de tanta cámara de bici). Si el resultado final es satisfactorio y sois buenos, lo mismo subo alguna foto en el siguiente post.
[Sonando In Rainbows — Radiohead]
![]() |
| Una parte de la mesa que me dejaron fotografiar. |
Por lo demás, ¿os acodáis de la semana de prueba para el internado que hice en Birmingham? Vale, ese internado se canceló por motivos un tanto imprecisos, pero a cambio me han ofrecido un mes de experiencia en el que no cobraré un duro PERO en el que en principio (crucemos los dedos) correrán con los gastos de estancia y dietas. O al menos una parte, ya veremos. Empiezo el 19 de enero, después de las minivacaciones de Navidad en España.
¡Sí! Al final engañé a Penélope y nos vamos del día 31 al 10 y como siempre... demasiadas cosas quiero hacer en tan poco tiempo. Veremos cómo se da. No tiene mala pinta pasar la Nochevieja en familia :)
Entre tanto, las cosas van bien. Penélope está más contenta en la tienda desde que la hicieron supervisora y yo ocupo mi tiempo (los días que no trabajo) en vaguear por casa, disfrutar de Edimburgo y estudiar de cara al mes en clínica. Esto último me lo tengo que tomar más en serio, ciertamente. Para algo me compré mi precioso libro, primer tesoro en mi estantería, por cierto :)
Al igual que eso, sigo mandando CVs para posible cursos, internados o lo que sea que me de experiencia aquí. Esto también he de hacerlo con más ahínco, que hasta ahora lo estoy haciendo pero no con demasiado entusiasmo. Charlas recientes con compañeros veterinarios contribuirán a ello. Es lo bueno de que haya tantos de nosotros por estas islas.
Ya os iré contando.
En los próximos días, decoraremos la casa y la habitación con motivos navideños. O bueno, lo que nos dejen de la casa (todo será que casquemos una corona de muérdago entre medio de tanta cámara de bici). Si el resultado final es satisfactorio y sois buenos, lo mismo subo alguna foto en el siguiente post.
[Sonando In Rainbows — Radiohead]
viernes, 3 de octubre de 2014
¡BUH!
Olvidé el PIN de la tarjeta inglesa tras las vacaciones en España, hace ahora un mes. Llamé por teléfono al Bank of Scotland y (tras 20 minutos de llamada y robots) quedaron en que recibiría uno nuevo por correo en 5-7 días laborables. Como Penélope y yo compartimos cuenta, podría usar su tarjeta mientras tanto, por lo que no había problema.
Dos semanas después y sin haber recibido nada, me persono en el banco y les pregunto que qué pasa. La mujer me dice que tenga paciencia, que lo mismo se ha retrasado y que si ahora ella me pidiera otro PIN, invalidaría el anterior y el mundo colapsaría. Por lo cual, ea, espero.
Tres semanas y pico después, me vuelvo a personar en el banco y otra mujer me dice que, efectivamente, la carta se ha extraviado, por lo que procedía a pedir otro. Que esperara otros 5-7 días.
Ayer, voy al cajero con la tarjeta de Penélope y me dice que su PIN es incorrecto, que lo consulte con el banco, a ver qué coj**** pasa.
Hoy, vamos al banco y resulta que no es que hubieran reseteado el PIN de las dos tarjetas (como me imaginaba), si no que resetearon sólo el suyo, pero el mío no. Así que de nuevo, me vuelven a decir que el PIN me llegará en 5-7 días, ahora sí. Que lo siente, que como todo va computerizado, no puede resolverme nada en el momento.
Y nada, aquí seguimos, sin tarjetas por la vida.
Dos semanas después y sin haber recibido nada, me persono en el banco y les pregunto que qué pasa. La mujer me dice que tenga paciencia, que lo mismo se ha retrasado y que si ahora ella me pidiera otro PIN, invalidaría el anterior y el mundo colapsaría. Por lo cual, ea, espero.
Tres semanas y pico después, me vuelvo a personar en el banco y otra mujer me dice que, efectivamente, la carta se ha extraviado, por lo que procedía a pedir otro. Que esperara otros 5-7 días.
Ayer, voy al cajero con la tarjeta de Penélope y me dice que su PIN es incorrecto, que lo consulte con el banco, a ver qué coj**** pasa.
Hoy, vamos al banco y resulta que no es que hubieran reseteado el PIN de las dos tarjetas (como me imaginaba), si no que resetearon sólo el suyo, pero el mío no. Así que de nuevo, me vuelven a decir que el PIN me llegará en 5-7 días, ahora sí. Que lo siente, que como todo va computerizado, no puede resolverme nada en el momento.
Y nada, aquí seguimos, sin tarjetas por la vida.
¡Viva la burocracia!
Con esta anécdota, retomo el blog que tan abandonaíto tenía.
Ha pasado el tiempo y parece que las cosas han mejorado respecto a la entrada anterior.
Pasé más de dos meses en España, casi todo el verano, para hacer buen acopio de rayos de Sol aunque para leche en plancha, ya que vuelvo a estar paliducho. Parece que, como en Momo, el gris de los días escoceses le absorbe el color a uno.
En ese tiempo hice muchas cosas. Unas útiles, como cerrar mi expediente y declararme oficialmente veterinario, y otras menos útiles pero reconfortantes, tales como ver a la familia, a los amigos, hacer dos o tres de escapadas (playa, Jerte), disfrutar de mis dos monstruos peludos y jugar al padel entre otras. Ha sido un verano muy relajado, todo sea dicho, a pesar de un par de crisis existenciales que mejor no recordar.
Volvimos a Edimburgo el 1 de septiembre para encontrarnos con que no estamos tan a gusto en el piso como hace unos meses. Ahora somos 4 en vez de 3, y este cuarto en discordia resulta ser de todo menos ordenado. Es un desastre invasivo, de hecho. Nos planteamos muy en serio buscarnos otra cosa para nosotros dos solos, pero como mi futuro es incierto en Escocia, nos estuvimos quietos.
Porque por ahí viene lo gordo.
En verano seguí mandando CVs para internships y plazas para nuevos graduados en todo UK. Muchos, perdí la cuenta. El caso es que de todos esos contactaron conmigo de una clínica en Birmingham, en la que me ofrecían una semana de prueba para 6 meses de internship. Tras varios correos, arreglé todo y para allá que me fui.
En verano seguí mandando CVs para internships y plazas para nuevos graduados en todo UK. Muchos, perdí la cuenta. El caso es que de todos esos contactaron conmigo de una clínica en Birmingham, en la que me ofrecían una semana de prueba para 6 meses de internship. Tras varios correos, arreglé todo y para allá que me fui.
La experiencia fue magnífica. Me pagaron el viaje, la estancia en el hotel, las dietas. Me fueron a buscar cada mañana al hotel. Estuvieron atentos en todo momento. Y además de esto, aprendí en una semana más que en dos o tres meses de carrera. A base de currar mucho (11-12h diarias) y de llegar reventado al hotel todos los días, pero así fue. Terminé con la conciencia tranquila tras haber dado el 100% cada día, por lo que ahora solo me queda saber el resultado. Resulta que estamos dos candidatos, una veterinaria danesa de la que poco sé, y yo. Yo ya tuve mi prueba y ella tendrá la suya la semana que viene. Hasta entonces, solo me queda cruzar los dedos y esperar.
En ello estoy. Sin saber muy bien qué va a ser de mí y con una ingente cantidad de material para estudiar, recorrí las principales ETTs de Edimburgo para hacer algún dinerillo extra en esta espera. No deben tardar mucho en contactar conmigo, espero.
Mientras, disfruto del tiempo en casa, con y sin Penélope y en Edimburgo, ciudad que cada día me gusta más, con amigos, con paseos, con carreras, con la bicicleta y con el pádel. Sí, en verano inauguraron una pista y somos varios españoles los enganchados. Lo curioso de esto es que la pista es al aire libre y el dueño, lejos de reconocer su error, nos confesó que se sentía orgulloso de su pista y que espera que la aprovechemos ya que en Edimburgo, apenas llovía. Un cachondo el tío.
[Sonando Royal Blood — Royal Blood]
martes, 3 de junio de 2014
Just keep swimming
Sigo vivo.
Terminé la carrera de sopetón, gracias a un error de cálculo. Soy veterinario. Yey.
En Abril vinieron mis padres y mi hermana a pasar unos aguados y agradables días que se hicieron cortos. Conduje en UK por primera vez.
Un par de semanas después dejé el hotel, ya que algunos indeseables confunden los conceptos "persona" y "animal" (entre otras cosas). De buen rollo pero no falto de la característica hipocresía aquí profusa, los mandé a tomar viento, lamentando solo las amistades que dejé allí.
En Mayo vino la madre de Penélope y suegra mía, a pasar otros estupendos días, más cortos aún si cabe.
Sigo vivo, gracias en parte a esto y a esto.
Sigo vivo y a la espera de algo grande que contar.
[Sonando No blues — Los Campesinos!]
Terminé la carrera de sopetón, gracias a un error de cálculo. Soy veterinario. Yey.
En Abril vinieron mis padres y mi hermana a pasar unos aguados y agradables días que se hicieron cortos. Conduje en UK por primera vez.
Un par de semanas después dejé el hotel, ya que algunos indeseables confunden los conceptos "persona" y "animal" (entre otras cosas). De buen rollo pero no falto de la característica hipocresía aquí profusa, los mandé a tomar viento, lamentando solo las amistades que dejé allí.
En Mayo vino la madre de Penélope y suegra mía, a pasar otros estupendos días, más cortos aún si cabe.
Sigo vivo, gracias en parte a esto y a esto.
Sigo vivo y a la espera de algo grande que contar.
[Sonando No blues — Los Campesinos!]
martes, 4 de marzo de 2014
Lucky
Hoy ha sido un gran día, aunque empezó siendo uno más de tantos.
La noche no fue buena. No soñé nada especial pero me desperté como tres o cuatro veces con esa sensación de haberte quedado dormido y de llegar tarde al trabajo. Cuando finalmente sonó el despertador, le di un manotazo y me acurruqué a Penélope, decidido a apurar al máximo mi tiempo en la cama. Tanto lo apuré, que me quedé dormido y tuve que vestirme y salir a toda prisa de casa sin tomarme un café siquiera, con lo que eso significa.
Llegué al hotel somnoliento, algo malhumorado y deseoso de que el día transcurriese lo más rápido posible. Y no, obviamente no. Se hizo laaargo y monótono como ninguno.
Hace unos díashaciendo el cabra con la bici me hice un esguince de muñeca, y si bien no me molesta en exceso, sí que lo hace el reposo que supuestamente debería tomar y que no tomo. Me cuido con cremas y una muñequera terapéutica, pero aún así ando medio manco en el trabajo y eso hace que mi mal humor aumente progresivamente.
Cuando terminó la jornada, solo pensaba en llegar a casa y acabar con mi mala fe con una buena siesta. Pero en vez de eso, decidí ejercer (de nuevo) de informático en casa de Sole. A este paso les exigiré un jamón por Navidad o algo.
Una vez solucionado el problema informático en cuestión e intentado educar (fijo que en vano) a la susodicha propietaria, nos liamos todos de cháchara y entre tés y anécdotas me dieron las 6, hora en que fui a buscar a Penélope.
Resulta que mi plan original esta tarde era ir a Musselburgh a recoger un congelador que andábamos buscando y que un alma caritativa regalaba si lo íbamos a buscar. Musselburgh está en el quinto pimiento de todo e ir solo allí sin saber las dimensiones del cacharro me echaba un poco para atrás, así que me encontré con Penélope y gustosamente se ofreció a acompañarme. Y bendita la hora.
El congelador resultó ser BASTANTE más grande de lo esperado. Era impensable montarlo en el bus, por lo que recurrimos al plan B: llamar a un taxi y que nos dejara en la puertita de casa. Y ahí fue donde nos tocó la lotería. El taxista no solo no nos mandó a tomar por culo al ver el mostrenco que transportábamos (quizá omitimos ese detalle deliberadamente, quizá), si no que nos ayudó a subirlo al coche todo voluntarioso, donde cupo sin más problemas. Al llegar a casa, nos miró a los dos, miró a Penélope, nos miró de nuevo y dijo: "seguro que además vivís en el tercero, ¿verdad?". Le dijimos que sí y, ni corto ni perezoso, se ofreció a subir el congelador hasta casa, hasta la cocina misma. No supe como darle las gracias. Y me arrepiento de no haberle dejado una propina sustanciosa. Ojalá más personas así en el mundo.
Así que genial. Tras esta pequeña aventura, tenemos el anhelado congelador extra y solo por las 23£ que nos costó el taxi.
Y ahí no acabó la cosa. Al llegar teníamos correo. Una postal muy esperada (de las de: "imposible tener un día malo si nada más levantarme veo esto"), y el aviso de un paquete para mí con algún componente de mi pack DS+R4DS+microSD.
Además, Penélope encontró por fin el cortauñas que llevaba buscando (y dando el coñazo) durante semanas.
Añadimos el nuevo cuadrito a la caótica pero personal colección de nuestra pared. Y la habitación por fin comienza a parecer más nuestra. Y el piso empieza a ser una casa, un pequeño hogar.
[Sonando ††† (Crosses) — Crosses]
La noche no fue buena. No soñé nada especial pero me desperté como tres o cuatro veces con esa sensación de haberte quedado dormido y de llegar tarde al trabajo. Cuando finalmente sonó el despertador, le di un manotazo y me acurruqué a Penélope, decidido a apurar al máximo mi tiempo en la cama. Tanto lo apuré, que me quedé dormido y tuve que vestirme y salir a toda prisa de casa sin tomarme un café siquiera, con lo que eso significa.
Llegué al hotel somnoliento, algo malhumorado y deseoso de que el día transcurriese lo más rápido posible. Y no, obviamente no. Se hizo laaargo y monótono como ninguno.
Hace unos días
Cuando terminó la jornada, solo pensaba en llegar a casa y acabar con mi mala fe con una buena siesta. Pero en vez de eso, decidí ejercer (de nuevo) de informático en casa de Sole. A este paso les exigiré un jamón por Navidad o algo.
Una vez solucionado el problema informático en cuestión e intentado educar (fijo que en vano) a la susodicha propietaria, nos liamos todos de cháchara y entre tés y anécdotas me dieron las 6, hora en que fui a buscar a Penélope.
Resulta que mi plan original esta tarde era ir a Musselburgh a recoger un congelador que andábamos buscando y que un alma caritativa regalaba si lo íbamos a buscar. Musselburgh está en el quinto pimiento de todo e ir solo allí sin saber las dimensiones del cacharro me echaba un poco para atrás, así que me encontré con Penélope y gustosamente se ofreció a acompañarme. Y bendita la hora.
El congelador resultó ser BASTANTE más grande de lo esperado. Era impensable montarlo en el bus, por lo que recurrimos al plan B: llamar a un taxi y que nos dejara en la puertita de casa. Y ahí fue donde nos tocó la lotería. El taxista no solo no nos mandó a tomar por culo al ver el mostrenco que transportábamos (quizá omitimos ese detalle deliberadamente, quizá), si no que nos ayudó a subirlo al coche todo voluntarioso, donde cupo sin más problemas. Al llegar a casa, nos miró a los dos, miró a Penélope, nos miró de nuevo y dijo: "seguro que además vivís en el tercero, ¿verdad?". Le dijimos que sí y, ni corto ni perezoso, se ofreció a subir el congelador hasta casa, hasta la cocina misma. No supe como darle las gracias. Y me arrepiento de no haberle dejado una propina sustanciosa. Ojalá más personas así en el mundo.
Así que genial. Tras esta pequeña aventura, tenemos el anhelado congelador extra y solo por las 23£ que nos costó el taxi.
Y ahí no acabó la cosa. Al llegar teníamos correo. Una postal muy esperada (de las de: "imposible tener un día malo si nada más levantarme veo esto"), y el aviso de un paquete para mí con algún componente de mi pack DS+R4DS+microSD.
Además, Penélope encontró por fin el cortauñas que llevaba buscando (y dando el coñazo) durante semanas.
Añadimos el nuevo cuadrito a la caótica pero personal colección de nuestra pared. Y la habitación por fin comienza a parecer más nuestra. Y el piso empieza a ser una casa, un pequeño hogar.
[Sonando ††† (Crosses) — Crosses]
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)

