sábado, 11 de enero de 2014

In the cold, cold night

Hace un par de noches, maldito reloj biológico, me desperté un rato antes de que sonase el despertador.

No sé qué porras estaba soñando, pero lo que sí recuerdo es mi brazo extendido buscando, en vano, el cuerpo de Penélope bajo las sábanas, para hacerme un ovillo con ella y seguir durmiendo hasta que diera la hora.

Pero no estaba.

Y estos días tampoco está ahí para, adormilada aún, desearme un buen día en el trabajo cuando le doy el beso de despedida. Ni cuando llego a casa. Ni cuando preparo la cena. Ni cuando veo las series que normalmente vemos juntos.

Paso las tardes delante de los libros, sin más compañía que este cacharro y la música y las caras que salen de él. Nadie que me interrumpa al volver del trabajo contándome su día, ni que me reclame espacio para su portátil (pues yo tiendo a desplegar mis apuntes por toda superficie a mi alcance). No puedo ni meterme con ella por la brillantina que involuntariamente decora su cara.

La echo de menos.

Y dentro de dos días vuelve y al tercero me voy yo y volveremos a estar separados de nuevo.

Hemos aprendido la lección: en el próximo viaje a España, volamos juntos.

[Sonando The Depths — The Blackwater Fever]

domingo, 5 de enero de 2014

Home alone

Estoy solo en casa.


Solo en casa sin Penélope, quiero decir. Y joder cómo se la echa de menos.

Me hallo a algo más de una semana de volar a España y, por consiguiente, de hacer mi examen (POR FIN), así que estos días no tengo gran cosa que contar: la mayor parte del tiempo que estoy en casa lo paso hincando codos. La asignatura va más que encaminada, repasando y revisando exámenes pasados, pero aún así, la joía impone. No iba a ser menos el último coco de la carrera, claro. Mis nervios van bien a ratos. El no estar en contacto con la facultad durante dos cursos, hace mella. NECESITO vivir mi carrera. Tocar, palpar, oler bichos. Los libros están muy bien, pero necesito práctica a manta. DIOS, cómo estoy deseando terminar.

El tiempo restante, lo paso atendiendo mis necesidades biológicas tales como comer o dormir, y sumergido en Spotify. Penélope me regaló un añazo de cuenta premium por Navidades y lo estoy flipando muy muy mucho. Es una maravilla tener toda la música y las listas de reproducción al alcance de tu mano. Spotify e Hipersónica con sus listas de "Lo mejor del año" son una combinación peligrosa, os lo aseguro.

Por otro lado, ya que Penélope no está, y la compi de piso se deja ver poco, satisfago mi faceta social con amigos. Ya van un par de quedadas, y mañana más, ya que he conseguido juntar a unos pocos para ir al cine y ver esta peli francesa (la cual dicho sea de paso, tengo muchas ganas de ver). Llevo queriendo ir a ese cine desde que lo conocí, y ahora va a ser el momento :)

Hablando de cine, os comento que por nuestro aniversario, además de regalarnos cosas, aprovechamos para ir a una sesión subtitulada de la segunda del Hobbit, (las cuales no abundan, por cierto), la primera vez que pisamos un cine en Edimburgo. La peli bien, pero me encantaría comentarla con los entendidos en la materia.

Y poco más. Hoy es víspera (acabo de escribir víscera, os lo juro) de Reyes y, aunque tengo un auto-regalo mu chanchi envuelto y todo, echo de menos a la familia una vez más. Ya hay ganas de verlos en persona, la verdad. Tanto Skype, tanto Skype...

[Sonando Fuzz — Fuzz]