Juro por Dios que no hay un día que no me diga a mí mismo: "tengo que actualizar el blog, tengo que escribir más a menudo, internet me necesita, qué va a hacer internet sin mí..."
Pero nada, no hay manera. Los días pasan, los pocos acontecimientos importantes se los cuento a los más allegados y al final, se me acaban olvidando.
Así que acabo escribiendo en Nochevieja, ea.
La cosa marcha bien.
En el trabajo estoy contento. Es cansino a veces (como todos los trabajos) pero estoy bien. Cambié de parecer respecto a algunos compañeros tras la cena de empresa, ya que si los escoceses tienen la fama de alcojólicos, por algo será. Así como hoy, trabajaré mañana y pasado (festivos ambos aquí) y casi que lo prefiero. Ya que nos quedamos, que sirva para algo (mañana me pagan el doble y además viene un taxi a recogerme) :P
Mi examen se acerca y los nervios afloran de vez en cuando. Voy tranquilo y a por todas, pero aún así, la asignatura impone. Suerte que me encanta y, además estoy motivado re-aprendiendo (esta vez de verdad) cosas que espero me sean útiles en el temprano mundo profesional.
Y junto a mi examen se acerca la fecha de volver a casa y ver a la familia y amigos. Los echo de menos.
Estoy viviendo una Navidad insólita. Buena, pero extraña. Porque pese a que las cosas con Penélope van más que bien, extraño a la familia, a los amigos, y a los amigos que deberían estar aquí pero que por razones X no lo están.
Aún así, las alegrías predominan sobre las lágrimas y los dos nos las estamos apañando.
Hoy, al igual que en Nochebuena, cenaremos algo rico rico, cocinado con nuestras manitas y veremos los fuegos desde Calton Hill o cualquier otro punto elevado de Edimburgo. Y todo apunta a que será un espectáculo memorable. Y lo mismo hay uvas y todo :)
Por lo demás, nada. Hubo regalos por Navidad y hubo regalos de Aniversario, con sus respectivas cenas/comidas y momentos especiales que mejor me guardo para mí. Los reyes (que este año llegarán con un pelín de retraso) están listos y a la espera de ser entregados. Si todo va bien, mañana me encargarán este portátil, que me estará esperando en casa cuando llegue, junto con mi gato al que echo de menos casi tanto como a la familia.
Penélope vuelve a casa el día 2 hasta el 12. Sinceramente, no sé que va a ser de mí sin ella aquí. Y después me voy yo. Doy por sentado que Enero será un mes extraño como mínimo.
Nos seguimos leyendo el año que viene, que seguro seguro, será mejor que este ;)
FELIZ AÑO NUEVO.
[Sonando Walk — Foo Fighters]
martes, 31 de diciembre de 2013
sábado, 7 de diciembre de 2013
Aprendiendo a ser yunque
En todas partes cuecen habas, y me avisaron de ello nada más llegar.
Hay unos rollos rarunos en mi trabajo últimamente. Grupitos cotillas, comentarios fuera de lugar, comportamientos cuestionables, personas falsas. Unos criticando a otros, otros cumpliendo a expensas de la incompetencia de los unos.
El caso es que esto, lo cual se ha acentuado más tras el brusco recorte de horas porque sí a una empleada y la actitud descaradamente impresentable de otra, no es nuevo, si no que ya venía de largo y yo no me había querido dar cuenta hasta ahora. Y a pesar de que empatizo más con los otros que con los unos, quiero intentar centrarme en hacer bien mi trabajo, mostrar siempre mi mejor sonrisa y ser un buen compañero para con todo el mundo.
Creo que es inherente a cualquier trabajo una moderada dosis de falsedad y buenos modales hacia los compañeros y clientes, así que he decidido (a mi pesar) que es algo que desgraciadamente tengo que aprender. Aunque muchas veces, uno no sabe si prefiere vivir en la feliz ignorancia o, por el contrario, estar enterado de lo que se cuece alrededor y actuar como si no. Asumir que la gente habla de ti a tus espaldas mientras te pone su mejor cara cuando hablas con ellas imagino que son gajes del oficio. Y ser consciente de que un día todos esos malos rollos pueden tornarse hacia mí, sin quererlo ni beberlo, pues es un avance, oye.
Pese a todo ello y aunque me cueste madrugar, estoy feliz y voy con grandes ánimos al hotel cada mañana. Pero eso sí, como dicen en mi casa: si las barbas de tu vecino ves arder, pon las tuyas a remojar.
Mañana tenemos la cena de Navidad del staff y habrá alcohol y karaoke. Ya os contaré ;)
[Sonando Velociraptor! — Kasabian]
Hay unos rollos rarunos en mi trabajo últimamente. Grupitos cotillas, comentarios fuera de lugar, comportamientos cuestionables, personas falsas. Unos criticando a otros, otros cumpliendo a expensas de la incompetencia de los unos.
El caso es que esto, lo cual se ha acentuado más tras el brusco recorte de horas porque sí a una empleada y la actitud descaradamente impresentable de otra, no es nuevo, si no que ya venía de largo y yo no me había querido dar cuenta hasta ahora. Y a pesar de que empatizo más con los otros que con los unos, quiero intentar centrarme en hacer bien mi trabajo, mostrar siempre mi mejor sonrisa y ser un buen compañero para con todo el mundo.
Creo que es inherente a cualquier trabajo una moderada dosis de falsedad y buenos modales hacia los compañeros y clientes, así que he decidido (a mi pesar) que es algo que desgraciadamente tengo que aprender. Aunque muchas veces, uno no sabe si prefiere vivir en la feliz ignorancia o, por el contrario, estar enterado de lo que se cuece alrededor y actuar como si no. Asumir que la gente habla de ti a tus espaldas mientras te pone su mejor cara cuando hablas con ellas imagino que son gajes del oficio. Y ser consciente de que un día todos esos malos rollos pueden tornarse hacia mí, sin quererlo ni beberlo, pues es un avance, oye.
Pese a todo ello y aunque me cueste madrugar, estoy feliz y voy con grandes ánimos al hotel cada mañana. Pero eso sí, como dicen en mi casa: si las barbas de tu vecino ves arder, pon las tuyas a remojar.
Mañana tenemos la cena de Navidad del staff y habrá alcohol y karaoke. Ya os contaré ;)
[Sonando Velociraptor! — Kasabian]
Suscribirse a:
Comentarios (Atom)