jueves, 8 de agosto de 2013

Songs from the wood

El otro día salí a correr.

No es la primera vez que lo hacía pero sí la primera que me aventuraba por atajos y caminos en vez de seguir la calzada.

Rondaban las siete de la tarde cuando logré juntar fuerzas y soltar el ordenador. Me vestí, me calcé las nuevas 15£-zapatillas del Lidl, me despedí de mi querida Penélope, le dije adiós a mi casero mientras apuraba una cerveza en el salón a ritmo el Dark side of the moon (qué tío) y salí.

Tras hacer unos breves estiramientos (porque soy precavido pero no viejo), me encaminé a la naturaleza. Abandonada la carretera, lo que parecía un solitario páramo se convirtió en un entresijo de caminos que bajaban y subían hacia una verde colina (inconcebible para mí, al estar dentro en un 'núcleo urbano'.)

Escocia es muy verde (yeah, yo descubriéndoos el mundo), Edimburgo no es una excepción y yo ando bastante naturista últimamente, así que no puedo describir un escenario mejor para expulsar mis males que todos y cada uno de los caminos que iba explorando mientras castigaba mis piernas a base de pendientes. Con el mismo entusiasmo que un niño en un laberinto, no dejé un sendero por recorrer, por angosto que fuese. Decenas de conejos y otras alimañas cruzaban a toda velocidad los caminos a medida que me acercaba. Los senderos subían y bajaban dibujando delante de mí, habitante de la profunda Extremadura, paisajes del todo insólitos. Verdes, frondosos, húmedos.

Y que tras uno de ellos de repente asomase el castillo de Craigmillar, mi gozo no podía ser más grande.


Craigmillar Castle

Ya sabía yo que era más de parajes norteños que sureños, pero estando aquí me doy cuenta de cuánto. Ojalá pueda disfrutar de esto mucho tiempo


[Sonando The Fragile - NIN]



viernes, 2 de agosto de 2013

Before the beginning...

¡Hola! Me llamo Marcos y voy a escribir un blog.
Soy un sujeto de 25 años con grandes metas fijadas y una lista enorme de cosas-por-hacer en el camino.

Este blog es una de ellas.

Os cuento mi vida muy resumidamente:

Soy español, nacido y criado en Badajoz y ciudadano de Zafra desde hace quince... ¡dieciséis! años. Vengo de una muy querida familia normal, de vida normal y problemas medianamente normales. Mi padre, papa, es un crack que trabaja (por llamarlo de una manera actualmente) en Caja Badajoz desde que tengo conocimiento; mi madre por su parte es ama de casa, voluntaria en la cruz roja y trabajadora eventual en el área de turismo de Zafra; mi hermana se llama Olga y acaba de salir de casa a vivir la vida.

Tengo muchos hobbies, una novia (Penélope) que tiene el valor de soportarme, y los mejores amigos del mundo (que son pocos pero son míos, y punto). También tengo un gato que se llama Jazz y una cachorrita mestiza de Beagle y Schnauzer llamada Lua.

Desde pequeño he tenido dos cosas claras: una, mi vocación por los animales y la veterinaria, carrera que sí o sí acabaría estudiando; y dos, que tras terminarla quería pasar una temporada indefinida en el Reino Unido. Y en eso andamos. Bueno, casi.

Ahora estoy en Edimburgo.

Me hallo en el último año de carrera con tan solo una asignatura para terminar. Una carrera que por razones X se está alargando más de lo deseado y me estaba martirizando. Por lo tanto, tras un año (muy bueno en lo académico) estudiando en casa de mis padres (ya cursé todas las asignaturas), dependiente económicamente de ellos, estancado y harto de las ataduras, no he dudado en hacer la maleta y venirme con Penélope a Edimburgo, la ciudad más bonita del mundo mundial, a la aventura.

¿Que por qué ahora?

¿Y por qué no? Ciertamente el viaje ha coincidido con la precaria situación que atraviesa España y la subsiguiente emigración de jóvenes a países de la UE, pero en ningún momento eso me ha supuesto una traba. Era algo que quería hacer y punto, y ahora era el momento. He tenido la suerte de dar con una novia también enamorada de UK y, tras un tiempo sopesándolo, entre los dos hemos conseguido reunir valor para embarcarnos.

¿Que por qué Edimburgo?

Por intereses comunes. Yo una vez me licencie, pretendo hacer muchas cosas, entre ellas meter cabeza en hospitales, clínicas y protectoras con objeto de hacer contactos y poder realizar, más adelante, prácticas becadas en alguna de ellas.
Ella por su parte tiene ante sí una ciudad dominada por un festival y una cultura plagada de eventos en los que se muere por participar, así como oportunidades en el ámbito de los medios de comunicación.
Además, queríamos una ciudad grande y bonita, que nos llene de vida al poner el pié en la calle, y esta cumplía y cumple esos requisitos con creces.

Así pues, este blog nace tras 10 días de estancia en la impredecible Edimburgo, con la intención de plasmar las aventuras y desventuras que estamos y, con toda seguridad, seguiremos viviendo a partir de ahora, desde la búsqueda desesperada de piso y trabajo (con sus formularios y entrevistas) hasta fotos y apuntes sobre viajes y experiencias venideras.

Espero que os guste.

(clic para agrandar)
[Sonando: De-Loused In The Comatorium - The Mars Volta]